lunes, 31 de diciembre de 2012

Metadatos

Desde hace ya varios años y a raíz de la popularización de Internet y sobre todo, de su colección distribuida de recursos multimedia, se viene hablando, con cierta espontaneidad, de bibliotecas digitales o virtuales. En palabras de Eva Méndez, en el artículo escrito el año 2000 titulado “RDF: Un modelo de metadatos flexible para las bibliotecas digitales del próximo milenio”, si bien es cierto que existe una tendencia incipiente hacia el acceso universal a la información a través de Internet, la falta de una infraestructura sólida y estable ha hecho de la Web un sistema de información complejo y no muy bien desarrollado, donde la gestión, mantenimiento y recuperación de información se han convertido en un problema para los gestores de la información y para el usuario de información electrónica. La relevancia en la recuperación resulta cada vez más difícil desde que el conocimiento humano ya no está sólo determinado por unidades físicas de información, sino que se ha convertido en un acervo distribuido de textos, imágenes, sonidos, publicaciones electrónicas, etc., con formatos heterogéneos y heteróclitos, que conforman nuevas representaciones de conocimiento. Esa idea espontánea y previsora de un nuevo espacio digital entendido como biblioteca puede defraudar a las personas. Para evitar la desilusión de ese nuevo entorno electrónico como sistema de información, se están impulsando diferentes soluciones para mejorar la recuperación de información en Internet. Una de esas soluciones es el desarrollo de modelos de metadatos, estructuras de base para describir distintos objetos de información distribuidos en la Web, de tal forma que la búsqueda basada en estos metadatos mitigue el problema de la recuperación de información. Por su parte Orozco menciona, en el artículo escrito el año 2006 titulado “La construcción de metadatos en el proceso de organización, análisis documental y recuperación de la información en los archivos de imágenes en movimiento”, un archivo de imágenes en movimiento, es un sistema de información que se caracteriza por estar estructurado mediante una serie de áreas de trabajo esenciales para su administración, gestión y desarrollo. Entre ellas, las de (1) Análisis documental. Que comprende la catalogación, descripción de contenidos e indización. (2) Sistematización. Que interaccionan entre sí mediante un conjunto de operaciones, unas de orden intelectual y otras mecánicas y repetitivas, destinadas a identificar y describir los documentos de imágenes en movimiento, entre las cuales se menciona al cine, videograbaciones, y similares. Ese conjunto de operaciones permiten representar la forma y el contenido de estos documentos de valor primario y por lo tanto, desentrañar la información en ellos contenida reelaborándolos y representándolos en otros de carácter instrumental o secundarios, tales como las bases de datos catalográficas y de descripción de contenido, que facilitan al usuario la identificación, recuperación y difusión de los mismos. Y es precisamente, en esa dinámica que genera el archivo entre sus acervos y los usuarios, donde se resalta la importancia de la construcción de metadatos, como fuentes electrónicas disponibles en red, ya sea para su consulta en entornos de Intranet o Internet. Los metadatos, en sí, no suponen algo completamente nuevo dentro del mundo bibliotecario. Según Howe, en el diccionario en línea publicado el año 1993, el término fue acuñado por Jack Myers en la década de los años 1960 para describir conjuntos de datos. La primera acepción que se le dio, y actualmente la más extendida, fue la de dato sobre el dato, ya que proporcionaban la información mínima necesaria para identificar un recurso. En este mismo trabajo se afirma que puede incluir información descriptiva sobre el contexto, calidad y condición o características del dato. La evolución del término desde esta fecha hasta 1997 ha sido descrita por Lange y Winkler, en el artículo titulado “Domando Internet: Metadatos, un trabajo en progreso”, revelando que no existen demasiadas novedades. Atendiendo a la definición antes mencionada, podría considerarse la catalogación como un proceso de generación de metadatos. Teniendo en cuenta que la mayoría de sistemas de metadatos ha sido creada no sólo por profesionales de la información sino también por informáticos, diseñadores de programas, técnicos de sistemas, etc., la utilización de este término puede conllevar una carga excesiva. Según Caplan, en el artículo publicado el año 1995 titulado “Metadatos independientes de la sintaxis para objetos como documentos”, el concepto de metadato se utiliza como un término neutral, que permite alejarse de posibles prejuicios por parte de todas aquellas personas menos cercanas al mundo bibliotecario, y que coloca a todos los grupos profesionales implicados en su desarrollo en una condición de igualdad.

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