sábado, 12 de enero de 2013

Segunda parte Metadatos

Según Pasquinelli, en el artículo escrito en año 1997 titulado “Direcciones de la tecnología de la información en bibliotecas”, incidiendo sobre el aspecto básico de la definición, otros autores amplían el concepto de “dato sobre el dato” al afirmar que incluyen información sobre su contexto, contenido y control así como todo lo que tenga que ver con el “dato”. En el informe de Biblink, escrito por Heery el año 1996, el metadato se define como información sobre una publicación en oposición a su contenido. No sólo incluye descripción bibliográfica, sino que también contiene información relevante como materias, precio, condiciones de uso, etc. Ercegovac por su parte, en el artículo escrito el año 1999 titulado “Introducción a los metadatos”, afirma que un metadato describe los atributos de un recurso, teniendo en cuenta que el recurso puede consistir en un objeto bibliográfico, registros e inventarios archivísticos, objetos geoespaciales, recursos visuales y de museos o implementaciones de software. Aunque puedan presentar diferentes niveles de especificidad o estructura, el objetivo principal es el mismo: describir, identificar y definir un recurso para recuperar, filtrar, informar sobre condiciones de uso, autentificación y evaluación, preservación e interoperatividad. En resumen, la mayoría de funciones descritas por estos autores se las puede encontrar agrupadas en el trabajo de Iannela y Waugh, en el artículo escrito el año 1997 titulado “Matadatos: Habilitando Internet”: (1) Resumir el significado de los datos. (2) Permitir la búsqueda. (3) Determinar si el dato es el que se necesita. (4) Prevenir ciertos usos, controlando el acceso a determinado tipo de páginas atendiendo a un sistema de clasificación previamente establecido. (5) Recuperar y usar una copia del dato. (6) Mostrar instrucciones de cómo interpretar un dato. (7) Obtener información sobre las condiciones de uso, es decir derechos de autor. (8) Aportar información acerca de la vida del dato. (9) Ofrecer información relativa al propietario. (10) Indicar relaciones con otros recursos. (11) Controlar la gestión. El padre de la Web, Tim Berners-Lee, en el artículo escrito el año 1997 titulado “Arquitectura de los metadatos: Documentos, metadatos y vínculos”, se percató rápidamente de la importancia de los metadatos. Para él, su concepto no debía limitarse a la descripción de recursos Web. Más bien se debía ampliar, englobando las particularidades de gente, cosas, conceptos e ideas. Si bien es cierto que su definición es ambiciosa, Berners-Lee no contempló la posibilidad de extrapolar sistemas de metadatos a otros recursos electrónicos que no fueran Web. Para Berners-Lee existen tres tipos de metadatos en la Web: (1) El primero de ellos es el que se encuentra dentro del documento mismo, por ejemplo aquellos que se pueden encontrar en cualquier documento generado por un procesador de textos. (2) El segundo es el que se produce durante una transferencia utilizando el protocolo de transferencia de hipertexto, donde el cliente y el servidor se envían información sobre el objeto que están transmitiendo por medio de metadatos. (3) El último es más difícil de encontrar, ya que el metadato se utiliza cuando se consulta en otro documento, para comprobar si se puede acceder a él o al sitio Web. Este último caso es especialmente peculiar, ya que determina un papel “activo” por parte del metadato, y no “pasivo”, como suele ser habitual. En realidad, este sistema de verificación se ha sustituido en la actualidad por otros mecanismos más precisos y complejos como pudieran ser las cookies o la realización de páginas en lenguaje de marcado de hipertexto utilizando cualquier lenguaje de programación. Una de las ideas que se encuentra subyacente en la definición de Berners-Lee es la del trabajo con “objetos”, los cuales son considerados como una entidad informativa que puede ser manipulada individualmente, tal y como se entiende en programación. Para Rosa, en el artículo escrito el año 1999 titulado XML orientado a objetos, muchos de los conceptos que pertenecen a la orientación a objetos existen desde hace mucho tiempo y se trabaja con ellos en Internet. Apoyando esta teoría se encuentra Miller, en el artículo escrito el año 1996 titulado “Metadatos para las masas”, que incide en la necesidad de incluir el término “objeto” dentro de la definición al afirmar que existen metadatos para la mayoría de objetos o grupos de objetos concebibles, se almacenen en formato electrónico o no; y a Husby, quien presentó un trabajo el año 1997 “Metadatos”, con el que define los metadatos como atributos que describen un objeto. Estos objetos pueden ser documentos en papel, dentro de la Red o información de otro tipo. Otros autores que han desarrollado ideas similares son Hakala, con el artículo escrito el año 1999 denominado “Metadatos en Internet y catalogo de bibliotecas”, quien aportó el concepto de documento como objeto. En estas definiciones se puede observar un salto cualitativo importante pues se considera que los documentos, así como sus partes, se pueden tratar como objetos, y los metadatos como los atributos que definen las características de cada uno de ellos, sin limitarse a su descripción simple.

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